martes, 28 de julio de 2009

Epílogo enganchado (Extracto natural de "Telegramática Recopilatórica II")

Una vez un astronauta estaba caminando en Marte y agarró una piedra. Ya adentro de la nave sacó la piedra de la caja (por cierto, no era cualquier caja) Se la mostró al otro astronauta que andaba con él y se pusieron a mirarla (al fin y al cabo, no era cualquier roca). Al parecer nuestro astronauta tenía gripe y sin poder evitarlo estornudó sobre la piedra.

Se fueron de Marte.

El viaje fue un fracaso total, la nave perdió su rumbo de regreso y se murieron de hambre los astronautas después de once años de vagar por ahí.

A los mil once años siguientes de milagro llegó la nave otra vez a la tierra junto con los cadáveres puro-hueso-pura-ropa y con las piedras recolectadas para aquél entonces (Por supuesto, habría más tecnología actualmente).

Se estudiaron las piedras: después de más de mil años ese fue el día más grande de la historia Humana: Los científicos habrían descubierto algo fascinante: ¡Había algo muy parecido a la gripe desde hace más de diez mil años!
viviendo en Marte…

La carta que no se quemó

Momentos como aquellos
te digo
con esa sinceridad, esa intensidad
no los había tenido.
Tú abristes caminos desiertos
e hiciste polinizar al ave, un fruto de colmena.

De verdad que le colmaste
la paciencia al bienestar.

Te prefiero como el aire...

*
El pretexto perfecto
se consigue
como se consigue el aire mirando la lluvia:
Así te busco yo
y pretendo
ver ese destello
de semillade agua y de sol.

Falta tierra
¿Falta?
La luna
hoy no se ve.
"Aquí-no-cabe-la-luna"
Subiría la marea
que choca
y diluye las piedras de sal
que hacen costa en el pensamiento
y te caerías
Junto conmigo

(Pues nos gusta
ver el mar Desde la orilla)


El agua, cuando no hay luna
aquí QUEMA.

**

Me he dado cuenta:
a veces te prefiero como el aire…
Así, puedo imaginarte de cualquier forma.